Cada emprendedor vive su propio viaje, pero todos tienen algo en común: no pueden separarse del emprender. Georgina Sposetti, médica y emprendedora, contó en el podcast de Endeavor, Mindset Emprendedor, lecciones para avanzar con más confianza en este camino.
Para los demás, el emprendedor dice que trabaja en una empresa, que trabaja de CEO o que su empleo es el de llevar adelante una compañía. Pero, bien adentro, sabe que no trabaja de emprendedor, sino que vive como emprendedor.
Es que emprender es una forma de vida, e implica aprender a moverse en terrenos desconocidos, a encontrar el equilibrio entre la intuición y la estrategia, y a construir redes de apoyo, entre muchas otras cosas.
Georgina Sposetti, médica investigadora hace más de 15 años, lanzó dos emprendimientos y siempre está pensando en más. En el podcast Mindset Emprendedor dejó lecciones muy valiosas para quien todavía no entiende qué significa vivir como un emprendedor.
Cómo vivir como emprendedor
Emprender es estar loco. Es una actitud de vida. “En mi vida personal vivo como emprendedora, no es solo en el trabajo”, nos cuenta Georgina, fundadora de Un Ensayo Para Mí, una empresa que conecta pacientes con ensayos clínicos. Reflexionando sobre su historia, asegura que estas acciones la ayudan en su vida emprendedora:
Arriesgarse, fracasar y empezar de nuevo
“Todos los días se empieza y se termina algo. Así es la cabeza de los emprendedores”
Para quien lanza su propia empresa, todos los días es una vuelta a empezar. En el medio habrá grandes fracasos y grandes reinicios, pero solo se trata de una cosa: seguir. Tener esta mentalidad de reinicio continuo es clave para sobrevivir en el mundo de las startups.
“Fracasé tantas veces que me di cuenta de que puedo enfrentarlo y decir: ‘Voy de nuevo’. Hay que aprender, meterle para adelante y salir mejor”, asegura Georgina.
Aprovechar la universidad de la calle
“Yo hice un MBA callejero, como la mayoría de los emprendedores”
La mayoría de los emprendedores no es del rubro de los negocios, por lo que no conocen todos los aspectos de una empresa: la parte legal, las finanzas, los acuerdos, los empleos… Para cualquier emprendimiento, hay que aprender todo, no dejarse llevar por el sentido común.
También hay que juntarse con gente de otro palo para aprender de ellos. Siempre hay que tener esto en cuenta: las personas con las que tenés que rodearte tienen que ser más inteligentes que vos.
Te puede interesar: ¿Sabés si estás poniendo el foco en los problemas que importan?
La idea es el 1%, el 99% es la ejecución
“Hay que contar y contagiar la idea: nadie la va a hacer como vos”
Muchos emprendedores fracasan porque no confían en sí mismos y, por lo tanto, no creen que alguien más confiará en ellos. Pero al contar su idea, sobre todo si son unos apasionados de ella, cuentan con altas chances de encontrar a alguien que decida trabajar con ellos para lograrlo o, también, alguien que quiera invertir en ella.
Tejer redes y saber venderse
“Seas cualquier profesión, tenés que aprender a venderte a vos”
Georgina, como cientos de emprendedores, tuvo que construir redes en todos lados. Al mostrar tu pasión, tus ganas y tu visión, los demás te verán como alguien serio, profesional y de confianza. Así, seguramente atraerás gente que sea tu socia o parte de tu equipo.
“Las veces que armé algo es 70% locura y 30% racional. Si pensás mucho todo, no te animás. Hay mucho de jugársela y creérsela”, completa Georgina.
Saber que no sabés
“Me vuelve loca saber que no sé. Siempre creo que me estoy perdiendo algo, que puedo hacer cosas mejores”
Como emprendedor, el deseo de mejorar continuamente es lo que los impulsa al éxito y a hacer la diferencia. Es que la sensación de que siempre hay algo nuevo por aprender o por mejorar mantiene vivo el espíritu de innovación.
Por eso, no dejes de investigar tendencias, buscar inspiración en otros sectores y mantener una apertura al cambio.
Hacer al emprendimiento parte de tu vida
“Para mí, el emprendimiento me cura un poquito todos los días”
Georgina sufre de una enfermedad tan rara que ni siquiera tiene tratamiento: el síndrome de Lewis-Sumner. Pero eso no la detiene en su emprendimiento, sino todo lo contrario: lo usa como una forma de transitarla.
Por eso, también entendió que un emprendimiento es un proyecto familiar, por lo que es mejor compartirlo con ellos, ya que se usa tiempo para desarrollarlo. Incorporar a la familia en el sueño emprendedor es muy bueno: además de que es lindo, lo entienden más.
Mirá el episodio completo: