Los 5 pasos clave para gestionar la búsqueda de grandes resultados en tu empresa

Desarrollo PersonalLos 5 pasos clave para gestionar la búsqueda de grandes resultados en tu empresa

Los 5 pasos clave para gestionar la búsqueda de grandes resultados en tu empresa

La calma mental y los grandes resultados no son algo que habitualmente vayan de la mano, pero podrían hacerlo perfectamente. Seguí estos pasos para lograr el éxito y mantener la claridad.

 

Uno de los grandes desafíos en el camino de cualquier emprendedor es no perder la cabeza. Aunque suena algo un tanto descabellado, es importante tener en cuenta que grandes ideas o grandes mentes se perdieron por dejar todo de lado en busca de grandes resultados. 

 

Pero el éxito también incluye calma mental, algo imprescindible en cualquier líder de una startup. Es que, como cabeza de un emprendimiento, no solo se enfrenta a un alto nivel de soledad, sino también que es el máximo responsable de su estabilidad y la de todos sus empleados.

 

Frente a este panorama, dialogamos con Leandro Antonelli, Líder de las Iniciativas de Google for Startups en Argentina, para que puedas alcanzar grandes resultados y mantener la claridad mental.

 

¿Cómo gestionar la búsqueda de grandes resultados? – Leandro Antonelli, Google For Startups

 

1- Distinguir lo finito de lo infinito

El primer paso, y quizás más obvio, es determinar cuáles van a ser esos objetivos a alcanzar. Muchas empresas hacen esta etapa pensando en objetivos finitos, es decir, relacionados con los resultados (aumentar las ventas o alcanzar cierta porción de mercado, por ejemplo).

 

Sin embargo, las empresas que triunfan en el largo plazo son aquellas que tienen objetivos infinitos. ¿Qué significa esto? Son objetivos que pueden cumplir todo el tiempo, de manera constante, y que las mantienen a flote en momentos en los que no se cumplen con los objetivos de resultados.

 

2- Elaborar un sentido

Los emprendedores suelen vincular el 100% de su sentido personal con los objetivos de la empresa. Sin embargo, esto es muy peligroso, porque su identidad queda ligada al éxito o fracaso de lo que están haciendo en el momento.

 

Para evitarlo, una buena práctica es encontrar el sentido personal a través de una reflexión. Es muy simple: requiere pensar entre uno y tres valores que rijan tu comportamiento y representen lo que vas a hacer a través de tu empresa, pero también a través de otras actividades.

 

Con esos valores, es mucho más fácil trazar los objetivos de resultado y mantenerte motivado.

 

3- Clasificá tus objetivos

La psicología del Alto Rendimiento Deportivo ayuda mucho en este sentido, porque permite que la mente distinga entre aquello que puede controlar y lo que no. En esta línea, hay dos tipos de objetivos a tener en cuenta: 

  • Objetivos de resultado: metas fácilmente medibles (más ventas, mejor administración del tiempo, etc.). Direccionan y aceleran la acción, pero no corrigen conductas, porque no dependen exclusivamente de uno: aunque hagas todo bien, puede que no los alcances. Son lo que quiero lograr.
  • Objetivos de rendimiento: dependen de tu esfuerzo. Evitan castigar tus acciones si no obtenés resultados y premiar acciones erróneas cuando sí los alcanzaste, pero no por tu acción. Son lo que quiero hacer.

 

¿Cómo diferenciarlos?

Lo mejor es, para ejercitar esta distinción, elaborar un objetivo de resultado para cumplir en las próximas dos semanas. Luego, pensar en dos objetivos de rendimiento para lograr la meta. Luego, accioná inmediatamente.

 

4- Trabajar la humildad

Después de tener esos objetivos, es hora de poder analizarse a uno de manera consciente. Para eso, hay dos acciones concretas para identificar el lugar de trabajo mental:

 

  • Salir del piloto automático: tomá una actividad que realices todos los días y tratar de ejecutarla con un nivel de consciencia mucho mayor: ¿cuánto mejoró la tarea con esa concentración?
  • Ir hacia adelante: repasá tus objetivos, armá un mapa mental para repasar las habilidades necesarias para lograrlo, puntuá tu capacidad en esas habilidades del 1 al 10 y pensá qué tenés que hacer para subir ese puntaje. Con eso, armá un plan de acción.

 

5- Convertir el error en virtud

No hay evolución sin la presencia del error. En este aspecto, se vuelve muy importante el concepto de “antifragilidad”: lo opuesto a ser frágil no es ser robusto y resistir el estrés, sino ser “antifrágil” y mejorar ante la adversidad. Por eso es que hay muchos errores que son positivos, porque son una ayuda para progresar en el desarrollo personal.

 

No todos los errores son inesperados. Algunos los podés buscar. Para eso, lo primero es entender cuáles son esos errores a encontrar. Luego, una vez que los cometas, registrá el aprendizaje que se desprende. Finalmente, gestionalos de una manera controlada: calculá su impacto y empezá desde los más pequeños hasta los más grandes.

 

Ojo: no todo error es bueno.  Hay errores negativos, que vienen de acciones de mala fe o irresponsabilidad, por ejemplo.

 

¿Cómo calcular errores?

  1. Delimitá una zona para fallar.
  2. Calculá un impacto no tan negativo y del que se pueda aprender.
  3. Ejecutá en busca del error.
  4. Si no aparece, repetí el proceso hasta que lo encuentres.

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