Errores de hoy, aprendizajes para mañana. Los típicos errores que cometen los founders primerizos

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Errores de hoy, aprendizajes para mañana. Los típicos errores que cometen los founders primerizos

Al comenzar con la creación de una empresa, todo es ilusión para sus fundadores: tienen una idea que los entusiasma, el equipo ideal que quieren lograr, un problema para solucionar y una estrategia para conseguirlo. 

 

Saben que, si tienen éxito, podrán cambiar el mundo.

 

Sin embargo, en la vorágine del inicio, la ilusión y las ganas de triunfar, hacen que descuidemos algunos puntos clave que surgen más de la experiencia que de los manuales. Entonces, para evitar un final apresurado es necesario prestar atención a los errores que muchos primeros fundadores cometieron antes de lograr su crecimiento. 

 

No tener una misión clara

A la hora de trabajar en una compañía, es crucial estar involucrado con el problema que la empresa apunta solucionar, así también con las personas que tienen ese problema. Si no existe una conexión profunda con ese problema, eventualmente se perderá la motivación por resolverlo y, con ella, se irán las ganas de continuar con la empresa. 

 

Lo mismo pasa con los usuarios: si el founder no está interesado o comprometido con ellos, ¿de qué sirve trabajar a destajo por alguien que no le importa realmente? 

 

En este sentido, Michael Seibel, CEO de Y Combinator y cofundador de Twitch, marca otro asunto a tener en cuenta: un founder no puede elegir un problema si no conoce a nadie que tenga ese problema. “Es distinto pensar de dónde vienen los primeros 100 o 1000 clientes, porque eso sí requiere más trabajo en profundidad. Pero preguntarse de dónde sacar los primeros dos, tres, cuatro usuarios… Esos deberían ser personas que el founder conoce o que identificó de alguna manera”, explica.

 

Equivocar las prioridades

Muchas veces, los founders priorizan aparecer en la prensa, en las conferencias, en todos los eventos posibles, en hablar con inversores… La lista puede ser eterna. Pero todas esas cosas no son tan importantes como lanzar un producto, entablar una conversación con los usuarios, ver si les gusta y, después, mejorarlo o arreglarlo. Si no, en vez de ser una startup, solo quedarán en el intento de parecer una.

 

Formar un equipo que no funciona

Una recomendación que escuchamos frecuentemente es no asociarnos con personas que conocemos muy vagamente. Es mejor que con el co-founder haya una relación preexistente, que ayude a definir si con ellos se podrá atravesar los momentos difíciles y si se puede trabajar bien en equipo.

También es importante tener conversaciones transparentes con ellos sobre el rendimiento de cada uno, los objetivos conjuntos y las tareas de cada integrante del equipo. Es vital calendarizar estas charlas y que se den periódicamente, porque, si esto no sucede, eventualmente surgirán rencores y la relación entre founders correrá riesgos.

 

No lanzarse

A la hora de lanzar su compañía, muchos founders temen no estar preparados para la exposición que imaginan que van a tener. Sin embargo, ¿quién recuerda cuando se lanzó Instagram, WhatsApp, Uber, MercadoLibre? El lanzamiento suele ser más importante para los founders que para los usuarios, y a veces gastan tiempo y recursos en marketing y publicidad en vez de lanzar el producto para saber si realmente cumple su misión.

 

El manual del emprendedor asegura que una empresa solo debe tener tres recursos de marketing al lanzarse: una URL, un sitio web que acepte suscripciones en la previa del lanzamiento y un mail desde el cual le podamos hablar a la audiencia. Nada más. 

 

Eso sí: es importante usar analytics. Una parte importante en la construcción de un producto es la medición: solo así se puede saber qué se está performando bien y qué no.

 

Cansancio mental

Un emprendedor enfrenta grandes presiones constantemente. Es lógico: trabajan decenas de horas por semana, están sobrecargados y estresados. Eso, a la larga, afecta tanto la capacidad creativa como la analítica, algo que solo se nota cuando es demasiado tarde. 

 

Es imposible que una sola persona pueda tachar todas las tareas pendientes al dirigir una empresa. La gestión eficaz del tiempo y el control de su propio ritmo son las claves del éxito empresarial y de una vida feliz y saludable. 

 

Tener una empresa exitosa no responde a una fórmula mágica, y para cada caso habrá una excepción. Hasta existen founders que cometieron todos estos errores y aún así lograron triunfar. Pero, si procuramos evitar estos errores, el camino será mucho más fácil de transitar.

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