La regla infalible para fijar el precio de tu producto o servicio

Marketing y VentasLa regla infalible para fijar el precio de tu producto o servicio

La regla infalible para fijar el precio de tu producto o servicio

Te contamos qué factores tenés que tener en cuenta para definir el precio y cuáles son los errores que tenés que evitar.

 

Si nunca pusiste el foco en el precio de tu producto, entonces estás perdiendo mucho crecimiento potencial. Por eso, en el mundo de los emprendedores, saber cómo fijar el precio de un producto o servicio es fundamental: los precios ofrecen el máximo rendimiento por inversión.

 

Para eso es muy útil el llamado termómetro de precios. Este método tiene tres factores en cuenta al ponerle precio a un producto o servicio: el precio, el costo y el valor. La interacción y relación entre estos elementos afecta cómo se produce el crecimiento dentro de una empresa.

 

La brecha entre precio y costo es el incentivo a vender: cuanto más grande sea, más importante será vender a más y mejores clientes. En cambio, la brecha entre precio y valor es un incentivo para comprar. Cuanto mayor sea esa brecha, más fácil será que sus clientes quieran registrarse o usar su producto. 

 

Las formas de fijar precios

Costo plus

Según los expertos, a la hora de vender un producto o servicio se pueden usar distintas metodologías. La primera y más simple es la del costo plus: a partir del costo, se agrega un margen de ganancia para fijar el precio. 

 

Precio basado en valor

Otra forma es la de calcular el valor primero, y luego determinar el precio. Aunque esta forma es la más sugerida para las startups, pero es una trampa fácil para cuatro errores:

 

    • Precios demasiado bajos
    • Subestimación de costos: como resultado, los márgenes no alcanzan para adquirir nuevos clientes.
    • No entender el valor: si un founder no sabe cómo piensa su empresa sobre el problema que está resolviendo o cómo valorarlo, ¿cómo va a convencer a los demás de comprar el producto o servicio que está vendiendo? 
    • Concentrarse en los clientes equivocados: si la startup está pensada para clientes innovadores, entonces ellos no se comportan como la gente común. Es un nuevo mercado, no uno que mira el precio únicamente y compra lo más barato.

 

La regla del 10-5-20

Frente a estas dos formas de fijar precios, hay una metodología que permite obtener un precio cercano al ideal de un producto o servicio. Consiste en tres partes:

 

  • El valor del producto es 10 veces mayor que su precio. ¿Qué significa esto? Que un cliente va a pagar 10 dólares por un producto, pero sentirá que vale 100 dólares. Entonces, comprarlo es una inversión y no un gasto. Si no comprenden de inmediato el valor 10 veces mayor del precio, será difícil lograr que se muevan, su incentivo para comprar podría ser demasiado bajo.
  • Una vez definido ese precio, aumentarlo a partir de un mínimo de 5%. Este terreno es un tanto más complejo: es jugar con el precio para obtener un mayor margen de ganancia sin quitar valor. ¿Hasta cuánto se puede aumentar? Ahí toma relevancia la tercera parte de la ecuación.
  • Los precios pueden seguir subiendo hasta perder el 20% de los clientes. Llegar a eso es alcanzar un buen equilibrio en términos de un buen precio. No se pierde mucho, pero tampoco se pierde nada. 

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